¡Enganchados!

domingo, 16 de septiembre de 2012

Amores y Líos de una Adolescente (I.I)


Primer Amor
(Parte 1)

09 de Agosto de 2012.

Aunque esta relación comenzó el 9 de Agosto, todo había empezado mucho tiempo atrás. El chico en cuestión se llama Jorge y lo conocí por primera vez trabajando como voluntaria en un lugar de mi ciudad. Sin embargo, aunque me di cuenta perfectamente de que yo le gustaba, yo ya tenía a alguien por esos tiempos (historias que no entra al caso). A pesar de eso, él me gustaba, pero nunca me a gustado el tema de estar con muchos chicos a la vez. Pues bien. Él fue a la primera persona que conocí en el voluntariado y lo cierto es que fue con quien más confianza cogí y con quien mejor lo pasé, desde comer juntos todos los días, hasta que por las noches al terminar me hiciera tiernas caricias en las piernas. Sin embargo, cuando acabó el trabajo casi no volvimos a tener relación debido a que no vamos al mismo instituto, ni que tampoco salíamos con la misma gente.

Cerca de Abril (fecha próxima a mi cumpleaños), cuando ya había terminado con el chico con el que estaba anteriormente, él comenzó a enviarme wassap (mensajes a través de internet) diciéndome que me quería y que estaba locamente enamorado de mí. Sin embargo, yo para esas cosas soy muy desconfiada y pensando que todo podría ser una broma, le dije que si realmente me amaba que me lo dijera personalmente. A pesar de eso, no nos volvimos a ver y, por consiguiente, dejé el tema zanjado.

Ahora, después de la introducción inicial, es cuando vamos a la fecha en la que todo comenzó. Las casualidades de la vida son increíbles y nos pueden pillar por sorpresa. 

Un día cualquiera del verano, resultaba que me sentía terriblemente aburrida y tenía unas ganas inmensas de que empezara el instituto (sé que estoy loca, pero no me juzguéis). Mi madre, me aconsejó que pusiera un SOS en el Tuenti (página web social similar a Facebook) en la que pidiera a la gente que me ofrecieran algo que hacer. A través de ello, él me envió un mensaje diciéndome que estaba dispuesto a venir a verme (contando con que su playa estaba al lado de la mía). Entonces, esa misma tarde se acercó y la pasamos juntos. Nos tomamos un granizado, dimos varios paseos y nos bañamos en la playa (ocasión en la que se puso cariñoso). Al final del día, nos despedimos y me prometió volver a verme. Supe en ese instante que él quería más y que la próxima vez que nos viéramos sería para “algo más”. Así, esa noche estuvimos mandándonos cientos de mensajes al móvil y me dijo directamente lo que sentía. Noté como me daba un vuelco el corazón, ya que fue demasiado directo, pero decidí que siendo tan tímida no llegaba a ningún lado. Y, tras mucho tiempo hablando con él, bloqueé el móvil y me fui a dormir.

11 de Agosto de 2012

Era ya el segundo día que íbamos a vernos y se notaba que él estaba encantado con ello. Quedamos para vernos por la noche, ya que nos era imposible a los dos vernos por la tarde. Sobre las once de la noche, llegó al punto en el que habíamos quedado muy bien arreglado. Llevaba puestos sus mejores pantalones vaqueros (aquellos que tanto le gustan) y la mejor camiseta que tenía. Los pantalones eran largos, así que seguramente pasó un calor de mil demonios y, la verdad, me hizo bastante gracia que se los pusiera con las temperaturas que hacía en verano. Yo también me puse guapa para la ocasión, así que me vestí con el conjunto nuevo que me había comprado (una camiseta blanca con una falda negra de encaje). Estuvimos caminando por el paseo marítimo y cuando llegamos al final, llamé a mi mejor amiga María ya que aquella noche teníamos una fiesta y quería saber el lugar y la hora. Mientras estuve hablando con ella, Jorge aprovechó el momento para rodear mi cintura con sus brazos y acercarme hacia él. Comenzó a darme dulces besos en el cuello mientras yo seguía charlando con María. Si no me equivoco, fue la primera vez que sentí ardores en zonas donde antes no había sentido, así que no pude evitar cortar la conversación rápidamente y mirar directamente a Jorge a los ojos.

-          ¿Te diviertes?- Mi pregunta fue retórica, claro.

-          Mucho- Una sonrisa picarona apareció en su rostro, cosa que demostraba claramente en lo que estaba esperando a hacer.

-          ¿En serio?

Nuestros rostros empezaron a acercarse cada vez más y más hasta que estuvieron lo bastante cerca para que sus labios impactaran contra los míos. Fue un beso ardiente, lleno de pasión y lujuria. Hasta ahora, el mejor que me han dado en mi vida (a pesar de haber besado a otros diez chicos más). Estuvimos un buen rato achuchándonos hasta que me acordé de la fiesta y tuve que separarme para ir en busca de mis amigos.

-          ¿Vamos?- Mi cara reflejaba deseo en aquel momento, pero sabía que no podía estar así toda la noche.

-          De acuerdo- Sus ojos me recorrían de arriba abajo una y otra vez sin detenerse, hasta que llegué a pensar que me estaba desnudando con la mirada.

Fuimos a por mis amigos y después no marchamos al final del paseo marítimo, donde hicimos la fiesta. Aquella noche no bebí mucho, ya que estaba más pendiente de “otra cosa”. No paramos de mirarnos ni un momento y, ya que no quería que nadie nos viera y nos jodiera, nos levantamos y nos alejamos del grupo. Al poco rato de andar, nos paramos en un punto situado al lado del mar. El sonido de las olas daba un ambiente muy romántico y nuestros cuerpos se volvieron a juntar.

-          ¿Te han caído bien mis amigos?

-          Sí. María y Yoli son buenas chicas. Se nota que sois buenas amigas y que las quieres.

-          Bueno… Ellas no son lo único que quiero en este momento.

-          ¿A no?- Otra vez aquella sonrisa- ¿Y qué es esa otra cosa?

-          Tú- A veces puedo llegar a ser muy directa yo también.

Dicho aquello, nuestros labios se volvieron a encontrar y volvieron a fundirse con besos ardientes. La llama que se había encendido era difícil de apagar y no pudo hacer más que dirigir su boca al lóbulo de mi oreja izquierda (justo la oreja que llevaba un pendiente que él me había intercambiado tiempo atrás). Pude oír su respiración agitada y sus manos se apoyaron con astucia en mis nalgas, cosa que hizo que me levantase escasos centímetros del suelo. De nuevo y con la misma furia del comienzo, volvieron a aparecer aquellos besos desgarradores y salvajes. Esta vez, su lengua se atrevió a atravesar mi barrera y chocó contra la mía, uniéndose las dos en una. Fueron momentos intensos en los que fui incapaz de parar, como si estuviera tomando la más adictiva de las drogas. Sin embargo, todo tiene su fin y al rato, nuestros rostros volvieron a separarse y decidimos volver con el grupo, pero esta vez cogidos de la mano. Por lo cual, cuando mis amigas divisaron aquel enlace comenzaron a dar gritos de euforia y felicidad.

-          Que vergüenza- Su voz declaraba nervios.

-          ¿Por qué?

-          Porque ya estarán hablando del nuevo novio de Mariola.

Mierda. En ese momento fue cuando pensé que yo no lo veía de aquel modo. ¿Con tan solo habernos visto un par de veces y ya me considera su novia? No lo veía una buena idea, pero decidí mantener la boca cerrado ante eso.

Y, una vez se hicieron las dos de la noche, me despedí de él con un dulce beso y se marchó a su casa.




No hay comentarios:

Publicar un comentario