¡Enganchados!

miércoles, 22 de agosto de 2012

Antes de que salga el Sol (IV)

Capítulo 4


Aun por la lejanía del camino, se lograba escuchar los pitidos y chirridos de las máquinas de Chad. El sonido de sus pasos iba acompasando el ritmo y, poco a poco, iba volviéndose cada vez más y más molesto. Se detuvo en seco. Había llegado a la sala y vio a Chad vestido con una enorme bata blanca, unos viejos guantes de plástico y unas gafas protectoras que le daban un cierto aspecto de científico chiflado. Al darse cuenta de su presencia, el maquinista se dio la vuelta.

-          Hacia mucho tiempo que no te veía por estos sitios Duncan. ¿Has comenzado a aficionarte de repente por la ciencia?- Chad como siempre estaba con su típico sentido del humor.

-          No. Ya deberías saber que esta labor es tuya. Yo no dedico mi tiempo libre a juguetes electrónicos como tú.

Puso mala cara ante su comentario. Nunca le había hecho gracia que se metieran con toda la porquería con la que trabajaba. Era como su vida, como su alma. Sin todo aquello, Chad no sería nada más que alguien inservible.

-          Bueno… ¿Y qué es lo que quieres? Nunca sueles venir por aquí a no ser que tengas una buena razón para ello.

Su tono de voz se había vuelto serio. Ya había comenzado a funcionar su mente analítica y calculadora. Sin embargo, llevaba razón. Si él estaba allí, no era por simple placer. Aquella habitación nunca le había gustado y siempre lo ponía de mal humor. Intentó ser rápido y tajante. Fue directamente al grano.

-          Quiero que busques toda la información que puedas acerca de una persona.

-          ¿Qué persona en concreto?

-          Quiero que averigües todo lo que puedas saber acerca de Igor Blade.

-          ¿Igor? ¿El regente de la mansión? ¿Se puede saber para que quieres eso?

-          No preguntes y hazlo.

-          Pero…

-          ¡Que lo hagas!

-          ¡Sí, mi general!

Chad puso el lado de su mano en su frente y respondió como un soldado lo haría. Aquello parecía una orden de un general a su inferior y Chad interpretó perfectamente el papel. Duncan se dio la vuelta e hizo ademán de irse, pero Chad, como siempre, tenía un as en la manga.

-          ¿Qué me dirías si te cuento que sé algo acerca de lo que le pasó a Ivett hace años?

Entonces Duncan se quedó inmóvil. Giró la cabeza y lo escrutó muy detenidamente. No parecía haber señales de que Chad estuviera mintiendo en ese momento, así que volvió a su lado y le dijo:

-          Cuenta.

-          ¡Ah! ¡Ah! ¡Ah! No pienso contarte nada hasta que me digas por qué quieres saber todo sobre Igor.

-          No puedo decírtelo.

-          Pues entonces yo tampoco- El rostro de Chad rebosaba felicidad. Estaba claro que ganaría aquella batalla.

-          ¿Realmente sabes algo? ¿No me estás mintiendo?

-          Si te estuviera mintiendo, después seguramente me matarías y tú ya sabes que no me gustan las peleas,- Le guiñó un ojo de forma cordial- así que no veo el motivo por el que debería mentirte.

Duncan comenzó a decirse a sí mismo que Chad tenía razón. ¿Por qué mentirle? Si así hubiera sido, él se habría enterado y después le haría pagar caras sus falsas promesas. No lo mataría, pero tampoco le haría unas tiernas caricias…

-          Muy bien, tú ganas. Te contaré por qué necesito esa información, pero debes jurarme que lo que me vas a decir es total y absolutamente cierto.

Ambos se miraron a los ojos como si estuvieran teniendo interiormente una gran batalla. Al poco tiempo, Chad sonrió de forma cínica y se puso completamente recto.

-          Te lo juro.






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