¡Enganchados!

jueves, 28 de junio de 2012

Antes de que salga el Sol (II.II)

Capítulo 2.2


¿Por qué demonios Mery la estaba mirando de forma tan apenada? Sus ojos, marrones oscuro, se habían tornado de un color dorado electrizante que le puso los pelos de punta nada más verlos. Era como si transmitiera sus sentimientos a través de ellos. ¿Qué diantres le estaba pasando? ¿Acaso se había vuelto loca? ¿Todo eso no era nada más que una horripilante pesadilla? Pues si así era, estaba ansiosa de despertar. Sin embargo, para cerciorarse de que así era y, pellizcándose, descubrió con pesar que estaba en el mundo real.

Su amiga seguía sujetándole del hombre y pudo notar unos débiles temblores que desprendía su mano. Al percibírselos, sin recordar el lugar ni las circunstancias en las que estaba, le agarró la mano firmemente para lograr reprimir sus temores. Ella le miró con ojos sorprendidos, como si no se esperara que fuera a ocurrir eso y, al darse cuenta de que ella había sido cómplice de su captura, soltó rápidamente su mano. La verdad es que no le agradó mucho cuando el semblante de su mejor amiga se volvió triste y acongojado, como si un dolor lacerante la estuviera recorriendo de arriba abajo. Entonces, fue apartándose poco a poco hasta quedar a una distancia lo suficiente alejada como para poder hablar sin tener que mirarla a la cara.

-          Ivett… No se como debería decirte esto- Sus ojos se movían compulsivamente intentando buscar algo que pudiera ayudarla y cuando vio al hombre que había estado hablando con ella, se le silenciaron los labios- No, nada.

Ivett se volvió y encaró de nuevo a Igor. Este miraba a Mery con cierto aire de desprecio, y su mirada le decía que mantuviera la boca cerrada.

-          ¿Qué es eso tan importante que debo saber?

Ahora la atención de Igor cayó sobre ella y, sacando valor de donde no lo tenía, le dijo:

-          Mira, no me importa una mierda quien eres, ni por qué miras a los demás como si fuéramos basura, pero lo que no te voy a permitir es que te atrevas a asustar a Mery, ¿de acuerdo?

El rostro de Igor no pareció muy feliz ante el aviso y sonriendo de manera cínica, se acercó un poco más a ella y le agarró de la muñeca oprimiéndole de tal forma que no pudo evitar soltar un pequeño alarido. Sus ojos irradiaban chispas y el odio que parecía poseer crecía a cada momento. Llegó a pensar que la iba a matar en ese instante, pero, con la misma rapidez del diablo, el mismo atractivo y peligroso hombre que la había salvado, se interpuso entre ellos.

-          Para- Le dijo cortantemente- No has venido aquí para esto, y si ese es tu propósito, te pediría amablemente que abandonaras la sala.

Ivett no logró mirar el gesto que él tenía puesto, pero Igor observaba como los ojos de aquella inmensa figura se volvían de un rojo sangre que lanzaban rayos de furia. En ese mismo instante, salió de la sala como pies que lleva el diablo y cerró la puerta de un súbito golpe. Ella seguía paralizada ante lo sucedido, pero una extraña y cálida mano tocó suavemente su cabeza, acariciándola de modo protector. Entonces fue cuando alzó la cabeza y quedó sorprendida por una cosa. Sus ojos… Ya no eran del mismo color rojo que había visto cuando él la había salvado, no. Ahora un intenso y profundo color verde recorría cada uno de sus extremos. ¿Acaso eso era posible? ¿Quizás había usado lentes de contacto? No estaba segura del todo, pero se prometió que lograría saberlo todo y cada uno de sus secretos. Todo a lo que él concernía comenzaba a picarle la curiosidad y, sin pensárselo dos veces y sonriendo de forma picarona, enfrentó a aquel ser que parecía despertar en ella un deseo que había considerado olvidado desde hacía mucho tiempo. 




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