¡Enganchados!

domingo, 3 de junio de 2012

Antes de que salga el Sol (II.I)

Capítulo 2.1


¿Qué había sido aquello? ¿Solo una imaginación? La extraña sensación de peligro que había emanado de aquel hombre se había esfumado en un segundo. ¿Acaso todo había sido un sentimiento equivocado? Comenzó a pensar que no debía darle importancia a todo eso...

- Estamos encantados de que se encuentre en nuestra humilde morada - Hizo un reverencia a modo de saludo y volvió a fijar sus ojos en ella. Realmente eran de un verde especial...- Debería presentarme. Mi nombre es Igor y yo soy el gerente de este lugar. En un momento, la señorita Agnes la atenderá para conducirla y acomodarla en su habitación...

No podía escuchar más. Por mucho que aquel hombre continuara hablando y hablando, ella ya había desconectado del todo. Para empezar, ¿en dónde diablos estaba? Miró en todas las direcciones. El exterior no era exactamente bonito. Los árboles estaban secos y no se percibía un atisbo de vida. Además, ¿quienes eran todos ellos? Sin contar a Mery, no los había visto en toda su vida, o al menos no lo recordaba... ¿Qué hacía ella en ese lugar? ¿Qué querían aquellas personas? ¿Qué...?

- Señorita... ¡Señorita!

La voz de Igor hizo que saliera del trance momentáneo.

- ¿Qué?
- ¿Se encuentra bien?
- No...
- ¿No?
- Para empezar - Acababa de estallar y no había quien la parase- ¿Qué es todo esto? No entiendo que estoy haciendo en este lugar y sigo sin comprender por qué me han traído aquí. Segundo, ¿quiénes son ustedes? Es la primera vez que los veo en toda mi vida y de repente irrumpen en mi vida para llevarme con vosotros sin ni siquiera explicarme nada. Después, por si fuera poco, y no menos importante, os presentáis de manera tan cortés, normal y como si me conocierais de siempre y me ubicáis en una zona de esta casa como si viviera aquí. ¿Qué está pasando aquí? ¿Eh? ¿Alguien me lo quiere explicar?

Comenzó a mirar a todos para ver si alguno podría ser sincero y valiente para decir algo, pero todos... ¡Todos! Agachaban la cabeza para no mirarla. De repente, una mano tocó su hombro y se giró. Mery estaba a su lado, y sus ojos no decían nada bueno... Fue el momento en el que se sintió más sola en toda su vida.




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