¡Enganchados!

domingo, 13 de mayo de 2012

Antes de que salga el Sol (I.I)

Capítulo 1.1

Se despertó bastante perturbada. Había vuelto a tener esa horrible pesadilla.

Un hombre extraño la perseguía por un bosque oscuro y a media noche. El cielo estaba teñido de rojo, como si la misma sangre lo hubiera manchado, y la luna parecía reírse de sus torpes y agitados movimientos. Corría como alma que lleva el diablo e intentaba no tropezar con la maleza del terreno. Sin embargo, a pesar de la máxima rapidez que le podía proporcionar su cuerpo, aquel ser estaba cada vez más y más cerca. Podía oír sus pisadas, su respiración agitaba y sus profundos y tenebrosos ojos clavados en su nuca. La alcanzaría si no se le ocurría ningún plan, pero ¿qué diablos podía hacer? Miraba hacia atrás con desesperación y sabía que no tenía escondite alguno. De repente, pudo ver como alzaba su mano y agarraba su pelo de manera violenta, haciéndola parar. Sacó su horrible navaja mariposa, la abrió con un sutil movimiento de muñeca y justo cuando iba a abrirle el cuello… Despertaba.

Siempre le había aterrado aquel sueño y, aunque sabía que no era real, sentía como si fuera a ocurrirle de verdad. Le dolía la parte superior de la cabeza, justo donde la había agarrado y sujetado con fuerza para retenerla. Se dio un masaje intentando relajarse y pensar en otra cosa. ¿Qué hora era? Las once y media. Se acercó a la ventana. Genial, había dejado de llover. Deseaba despejarse todo lo posible, así que decidió arreglarse y salir a tomar el aire. Abrió la puerta de su armario master cotinfant urban miel que había comprado por Internet en una página web que le había recomendado un amigo y comenzó a seleccionar la posible ropa que iba a ponerse. Tenía ganas de salir, de divertirse, de coquetear, de reírse… Tenía ganas de sentirse viva. Escogió su vestido negro de Roberto Verino, con un escote que dejaba ver un poco de sus sexis y atrevidos pechos, tenía un abierto a los lados que dejaba al descubierto sus largas y elegantes piernas y se ajustaba a ella como si lo hubieran hecho adrede. Le encantaba ponérsele y siempre lo usaba cuando le apetecía ligar un poco. Después, escogió unos tacones no muy altos (ya que ella ya era alta de por sí) de Gucci de un color grisáceo, que se puso a juego con unos pendientes de plata.

Una vez hubo terminado de arreglarse, cogió su móvil y llamó a Mery. Esta le respondió al instante.

-         -  ¡Dime!

-          - ¿Te apetece salir?

-         -  ¿Qué si me apetece? Ya estoy lista.- Dijo entre risas.

-          - Perfecto.- Parecía que las dos estaban tan compenetradas que siempre estaban pensando en lo mismo. Era una gran casualidad, pero le encantaba que eso pasara- Pues nos vemos en la puerta de la Universidad en diez minutos.

-          - Vale, hasta luego cariño. ¡Nos vemos!

-          - Nos vemos.

Y, con una amplia sonrisa en la cara, guardó su móvil, las llaves, el dinero, algunos pañuelos y todo lo indispensable en el bolso y se marchó de su casa. 






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