¡Enganchados!

jueves, 12 de abril de 2012

No me abandones en la Oscuridad (V).

Capítulo 4


     Durante todo el trayecto, James me condujo por pasillos oscuros y tenebrosos. Las paredes eran de un metal negro y resistente, y el suelo estaba recubierto de una alfombrilla roja con un cierto color parecido a la sangre. ¿Qué era todo aquello? ¿Acaso estaba metido en una película de terror o me estaban gastando una maldita broma? 
     Intenté analizar y aprender todos los lugares por los que pasaba ya que aquello era como un laberinto gigante. Todo estaba muy oscuro y no escuchaba nada más que el ruido de nuestras pisadas. De repente, él se detuvo.

- Hemos llegado.

     Observé la enorme puerta que se encontraba frente a nosotros. Parecía estar cubierta de un líquido grasiento y pegajoso que usaba a modo de barrera.

- Abre la puerta.
- ¿Quién? ¿Yo? ¿Por qué?
- Tú solo hazlo.

     Que extraño. ¿Por qué demonios me pedía hacer una cosa tan fácil? ¿Acaso era una trampa? Lo mirara por donde lo mirara esto tenía mala pinta.

- No quiero.

     Sus ojos se clavaron en mí de tal forma que sentí como si pudiera ver mi muerte delante. Sin embargo, seguí firme y me quedé quieta en donde estaba.

- No era una petición. ¡Ábrela!
- ¿Y qué harás si me niego? ¿Matarme?

     En su rostro se reflejó el deseo de hacerlo. Vi como su brazo se alzaba y se dirigía hacia mí. Estaba claro que lo haría si yo no daba mi brazo a torcer.

- Está bien- Dije entre dientes.

     Accedí aunque ni yo misma quería hacerlo, pero apreciaba demasiado mi vida como para jugármela. Miré el picaporte. La sustancia también cubría esa parte y sentí un asco profundo de tocarla, pero tenía que hacerlo. Así pues, dirigí mi mano hacia aquella repugnante zona y, colocando la menor parte de mis dedos en ella, giré y la abrí al instante. No me pasó nada y eso fue lo que más me sorprendió, pero ¿por qué James no había querido hacerlo? La cosa se volvía cada vez más y más misteriosa.

- Adelante.

     La voz sonaba de dentro, así que asomé un poco la cabeza antes de pasar, pero mi inoportuno acompañante me empujó rápidamente y me vi obligada a entrar de golpe.

- ¡Oh, vaya! James, no deberías tratar así a la visita, ya sabes que las personas que traemos aquí no son insectos... Aunque lo parezcan...

     ¿Había oído bien? ¿Me había llamado insecto? Intenté localizar a la persona que estaba hablando y la encontré sentada en una vieja silla de madera tapizada y cuidada por muchos años. Era un niño... Un niño rubio y con unos ojos rojos, como del color de la sangre. Parecía la encarnación del diablo.

- Discúlpeme señor. Luego recibiré el castigo que sea necesario.
- No se preocupe. Esta vez se lo pasaré por alto.
- Se lo agradezco.
- Bueno, veamos lo que tenemos aquí.

     El pequeño se levantó de manera ágil del asiento y comenzó a dar vueltas a mi alrededor, escrutándome como si fuera un loco tramando su nuevo experimento con su conejillo de indias, osea, conmigo. En un segundo y sin darme tiempo a verlo, me agarró de la cara y la puso frente a la suya cara a cara.

- Mm... Con que no se ha transformado, ¿eh?
- Sí señor. Cuando fui a recogerlas a ambas al punto de encuentro, ella salió de dentro sin ninguna señal del cambio. La segunda fue perfecta, pero no entiendo por qué demonios esta no lo ha hecho.

     Se notaba cólera en su voz, como si lo que estuviera pasando fuera culpa suya, aunque, sin saber por qué, yo sentía que eso no era así.

- Así que la mitad del plan se ha ido a la mierda básicamente.

     El crío fijó su mirada en James de una manera tan oscura, fría y calculadora, que se vio obligado a retroceder.

- Lamento que no haya ido bien. Tendría que haberme encargado yo mismo.
- Ese ya no es el problema. El problema ahora es saber por qué ella no ha cambiado después de que el círculo lo hubiera predicho. 

     ¿Qué círculo? ¿De qué estaban hablando? Empecé a sentirme un poco frustrada de no poder entender de que hablaban, así que decidí entrar en la conversación.

- ¿De qué va todo esto? ¿Qué está pasando?

     Los dos me miraron al instante. Se quedaron observándome un buen rato hasta que comprendieron que la que había hablado había sido yo.

- Así que el pajarito tiene pico...- Dijo el niño.
- Pues sí. 
- Pues será mejor que lo cierres por el momento. 
- ¿Y tú quién eres para decirme eso?

     Mierda... ¿Era tan ignorante como para no predecir lo que me esperaba si hacía esa pregunta? Parecía que sí, que lo era. Pero ya era demasiado tarde. De sus labios se esbozó una temible y diabólica sonrisa, y pude notar como James me escrutaba de tal manera, que pude leer en su rostro lo que trataba de decirme:

" No Tienes Salvación."









2 comentarios:

  1. Wooooooow
    Tienes un lindísimo blog, espero que vaya bien :)
    me harías un gran favor si me siguieras en el mio : ( http://goodmorning-princess.blogspot.com.es/ ) ♥
    Pd. Suerte con el tuyo, me encanto este capitulo

    ResponderEliminar
  2. Muchas gracias :D Está bien, le echaré un ojo :)

    ResponderEliminar