¡Enganchados!

domingo, 26 de febrero de 2012

No Me Abandones en la Oscuridad (III).

Capítulo 2


- ¡Marian!

     Al seguir la dirección de su mirada me había dado cuenta de que mi mejor amiga había aparecido. La felicidad me inundó el cuerpo y no pude evitar salir corriendo a su encuentro. Creía que la había perdido en el interior de ese lugar, pero allí estaba, de pie y sonriendo como siempre. Quería abrazarla y preguntarle que demonios estaba pasando. Decirle que todo había sido mala idea y que nos marcháramos a casa. 
     De repente, como sacado de un cuento de ficción, de la boca de mi amiga salieron unos increíbles colmillos y el color de sus ojos era de un rojo sangre. Me paré en seco y, justo en ese momento, ella dio un salto inhumano hacia mí. Su rostro reflejaba hambre, sed, deseo...    
     No pude hacer nada más que agacharme y protegerme con mis brazos. Pero cuando la tenía a medio metro... ¡Pum! El extraño que había dejado olvidado durante este momento, se interpuso entre nosotros y, con una fuerza descomunal,  cogió a mi amiga y la lanzó, derribándole  contra una pared. Ella se retorció de dolor y dejó escapar un gruñido gutural.

- ¡Marian! ¡¿Pero que mierda haces?!

     Pero sin importar los daños que él le había hecho, ella se levantó hábilmente y se abalanzó de nuevo contra mí. Noté como los músculos de James se endurecían y como se preparaban para la batalla, pero... ¡No podía permitirlo!

- ¡No! ¡Por favor, no le hagas daño!

     Y como si mi petición le hubiera dado de lleno, sujetó el brazo de mi amiga y se lo retorció dejándola inmovilizada. Esta comenzó a aullar y a dar gritos encolerizados.

- ¿Y bien?

     Lo miré a los ojos. Era como si me estuviera transmitiendo que hiciera algo al respecto. ¿Qué podía hacer? Y, preguntándome como demonios podía salvarla, le sujeté la cara y dije:

- Vuelve a ser la de antes...

     Y después todo se hizo oscuro.







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