¡Enganchados!

jueves, 8 de diciembre de 2011

La Mesa Del Fondo.


     Mina era hija adoptiva de la familia Rodriguez. Eran una familia antigua, como las de antes. La casa era vieja y las habitaciones sucias y polvorientas. Como en casi todas, había un sótano y ella tenía prohibido entrar allí. Siempre había tenido curiosidad por saber que había abajo, así que una noche, cuando sus padres dormían, descendió las escaleras.
     Cada peldaño que pisaba chirriaba agudamente, por le que se puso de puntillas y colocó cada pie despacio. Llegó a una puerta, la cual estaba llena de telarañas, pero a Mina le dió igual y la abrió. Al entrar dentro, notó un fuerte olor a moho y estornudó varias veces por el almacenemiento de polvo en algunas partes.
     Por todos lados había estanterías donde estaban colocadas latas de conservas, juguetes viejos, herramientas de construcción, pintura, brochas... Al fondo del sótano no se veía nada, así que encendió una vela que encontró al lado de una silla rota. Fue acercándose poco a poco. Su corazón le latía muy rápido y la cabeza le daba vueltas, pero ella siguió avanzando. Pegado a la pared, había una larga mesa. Encima, jabía algo tapado con una gruesa manta blanca. Mina se puso a su lado. No sabía que hacer, sí bien destapar a ese algo o dejarlo como estaba. Decidió destapar. Ejercitó su mano como si aquella sábana fuera a pesar bastante. Alargó su mano, agarró la sábana y la destapó.
     Al siguiente día, sus padres la encontraron muerta al lado de una mesa, con una sábana en la mano y una triste sonrisa en su cara, pero lo extraño fue que encima de la larga mesa no había...

¡NADA!


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