¡Enganchados!

miércoles, 7 de diciembre de 2011

El Escritor y Doña Nieves.

Escritor- Debe saber Doña Nieves, que esta mañana he puesto un puesto.

D. Nieves- Resulta que ahora su forma de hablar se reitera cada vez más. ¿No será porque está surgiendo de su interior un lado poético?

Escritor- ¿Poético?

Dijo con un tono cínico.

Escritor- Querida mía, si yo fuera poeta me odiaría a mí mismo.

D. Nieves- ¿Y cuál es el motivo de tal odiada acción?

Escritor- Porque todos los poetas son unos idiotas. No saben nada más que hablar de palabrería sin poder referirse a la realidad con claridad. ¿No es mejor una buena prosa con la que poder entender todo? O no me dirá usted que entiende la poesía.

D. Nieves- Lo cierto es que cuando tengo un poema en mis manos, con solo leer el primer verso mis párpados comienzan a cerrarse como si estuviera tomando un tranquilizante de gran calidad.

El Escritor rió ante aquel comentario tan esperado para él.

Escritor- Mi problema no es que me duerma, sino que no le encuentro sentido alguno a las letras escritas en esos papeles.

D. Nieves- ¿No entiende usted nada? Pero si es usted escritor...

Escritor- Puede que sea escritor, pero por más que me pare a pensar, nunca podré escribir nada más que prosa. Lo máximo que he llegado a hacer en mi vida de verso ha sido la típica rima estúpida de la que todos se ríen cuando la escuchan. 

D. Nieves- ¿Y se puede saber que rima es esa?

Escritor- No quiera saberlo Doña Nieves... No quiera saberlo.



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