¡Enganchados!

miércoles, 5 de enero de 2011

.La Princesa del Fuego 2.

Capítulo 1

Tras muchos intentos de que a Sol le volviera la voz, sus padres no lograron ni que dijera  una sola palabra. Ya sin saber que hacer, le rezaron y suplicaron a Hefesto que los ayudara. Del cielo cayó una carta. Estaba manchada de tinta y olía a café. Era dirigida a ellos, la abrieron y se pusieron a leer:

Para Los Emperadores:

Perdonen el mal tratamiento de las palabras al escribir, pero mi educación no fue lo suficiente buena en el aspecto de  la escritura y tratar a las personas. No me caracterizo por mi elegancia, ni por mi dinero, ni por ser amistoso. Soy más bien de esa gente que se siente bien por su inteligencia, por ser quien es. Pero no les envío esto para hablarles de mi (se que eso no les interesa). Esta carta se la he enviado porque hace un par de días me enteré del problema que tienen ustedes con su hija. Así que, les escribo para que sepan que yo he descubierto una manera de hacer que su hija vuelva a hablar. No es ninguna broma. Ya se que muchos de sus súbditos más sabios y hábiles les habrán ayudado, pero para lograr lo que desean no hace falta nada de eso. Si quieren saber cual es la fórmula, les diré que es imposible para mi decirles tal cosa. Como ya les he dicho, no tengo muchas buenas cualidades y, las que tengo las oculto como puedo. No es nada personal, es más bien mi orgullo. Se que esto parece muy descortés por mi parte, pero yo soy así. También debo decirles que tengo dos objeciones al respecto:

1.- Si desean que ayude a su hija, esta deberá venir a vivir a mi casa hasta que termine de curarla (a no ser que ella se arte y vuelva a casa). Si es así, no volveré a intentarlo dos veces.

2.- Mi ayuda no será barata (ya que necesito más el dinero que ustedes). Les costará más o menos dependiendo de cuanto tarde en volver a hablar. Ya les diré el precio (si no vuelve a hablar les cobraré la estancia en mi casa).

Se que les estoy pidiendo cosas arrogantes e incomprensibles, pero es la única manera que conozco para hacerlo. Si no sienten seguridad al dejarla con una persona como yo puedo dejar que traiga consigo alguien que la acompañe o que la proteja, pero les saldrá más caro.

Un saludo a sus altezas.

Glacius Styll Banside.

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Estrella y Meteoro se quedaron atónitos al leer aquella carta. ¿Dejar a su hija con un completo extraño? ¿Y encima que no tenía una educación correcta? Cuando iban a romper la carta, un viento ardiente los envolvió. Notaron como su dios les decía: No.
Volvieron a mirar la carta una, dos, tres veces... Al final se resignaron y decidieron aceptar esa petición tan horrible. Mandaron a una de las criadas que fuera a hacerle la maleta a Sol y eligieron a un protector para ella. Sabían que no debían hacer esto sin el consentimiento de su hija, pero pensaron (aunque les doliera mucho) que era lo mejor. Como sabían que rechazaría la idea, no fueron ni a hablar con ella. Sabían que esa sería una de tantas misiones que Hefesto le traía a Sol y que no podían evitarlo.





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