¡Enganchados!

sábado, 11 de diciembre de 2010

.Trixe y la Daga Mágica. 1

Prólogo




Una vida normal. Una familia compuesta por mis padres, mis dos hermanos, mis tíos, mis primos, mis abuelos... Por las mañanas instituto, por las tardes Conservatorio. Nada raro.
Un día, escuché a mis padres hablar solos en la cama.

- ¿Han encontrado el sitio ya?
- Mi hermana aun está investigando la ubicación exacta, pero cree más o menos saber el sitio.

Noté como a mi madre le vibraba la voz al hablar de mi tía. Ella siempre había sido una persona muy seria y rígida. Tenía una familia bastantes grande: Un marido y cuatro hijos. Mis primos y yo no nos llevábamos demasiado bien y por lo tanto no solíamos hablar casi nunca, pero eso no era ningún problema para mi.

- ¿Se ha asegurado de que no la siguiera nadie? ¿Dondé esta ese lugar?
- Según ella, no ha visto nada sospechoso y tampoco a notado que la siguieran en ningún momento. El lugar está bastante cerca de aquí. En una playa a unos 48 kilómetros de nuestra casa. Se llama Nineland.
- Una playa con nombre de parque de atracciones... Las cosas cada vez se vuelven más raras.
- Y más complicadas. ¿Qué haremos con los niños cuando tengamos que ir allá?
- Les podemos decir que es un viaje familiar y que no pueden negarse. No creo que sea seguro dejarlos aquí. No quiero que les pase nada.
- Estoy de acuerdo, además... Estamos en verano y como es una playa es la excusa perfecta. Mañana mismo haré que hagan sus maletas.
- ¿Y qué haremos si se entera alguno de esto?
- Si alguno se entera tendremos que hacer que nos ayude. No veo otra alternativa. Solo espero que Trixe sea la única que no lo sepa. Ella es la más implicada y no quiero que mi única hija se vea envuelta en un mundo tan terrorífico.
- Sea como sea... Al final tendrá que saberlo. Si es como nosotros creemos que es, se adaptará a lo que tenga que pasar. 
- Le rogaré a Dios que nada de esto llegue a límites extremos.
- Y yo también cariño... Y yo también...

Al principio no entendí de que estaban hablando, pero supe que era algo que cambiaría mi vida para siempre. Di la vuelta y me fui a mi cuarto, donde me acosté en la cama y me quedé profundamente dormida.





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